jueves, 21 de mayo de 2009

Mi confrontación con la docencia

Nuestra insatisfacción, el malestar docente se encuentra en que optamos por el camino de la rutinización y ansiedad, del maestro técnico, ejecutor de prácticas ajenas y nos asumimos como burócratas de la mente. Y dicho malestar es precisamente que no logramos subirnos a la otra ruta: disfrute y pasión; simbiosis teoría - práctica, profesor como profesional, crítico, reflexivo, investigador; o un educador, que aprende a enseñar y aprender que implica un estudio permanente.
Pero ese malestar docente, además de los factores individuales, tiene que ver con las dificultades estructurales o externas que inciden en la docencia; la desvalorización de la profesión y como señala Giroux, los valores cruzados entre escuela y sociedad.
El profesor está sujeto y determinado a su contexto social, pero depende de la actitud que asuma podrá en cierta medida imprimirle su sello de identidad personal a su trabajo y el reto es transformarnos en intelectuales transformativos, gracias a un estudio permanente (teoría) y a una práctica transformadora y reflexiva. Se dice fácil, pero el reto es asumirlo.
Cuando me inicie como educador que fue prácticamente por ensayo y por error no tenía la más mínima idea de qué es un profesor, me preguntaba qué tengo que hacer, como voy a transmitir los conocimientos, qué técnicas y metodologías hay que aplicar para darme a entender y comprender.
Ansiedad de no poder conducir el grupo a la reflexión y al interés por la clase, específicamente en el aspecto teórico.
Molestia en los cambios de los programas y planes de estudio y más aún, si el modelo educativo cambia, nos molesta entrar a una pedagogía renovadora, porque según Peters estamos iniciados en procesos del pasado en el ámbito educativo.
Muchos de nosotros nos tuvimos que dedicar a la docencia por múltiples motivos, pero yo creo que el principal fue el obtener una fuente económica de ingreso la cual nos permitiera salir adelante con nuestras familias por no existir las oportunidades necesarias para desempeñarnos dentro de nuestras profesiones, pero también creo que una vez que conocimos el ambiente educativo se despertó en nosotros ese anhelo por seguir aquí ya que de lo contrario ya nos hubiéramos exiliado.Como dice Paulo Freire no se puede enseñar lo que no se sabe, tenemos que aprender nosotros para después ser educadores.

1 comentario:

  1. Hola Héctor!!! Cómo te va!
    Tienes mucha razón y me agrada que encuetras las palabras correctas para expresar con sencillez la historia con la que la mayoría de nosotros nos iniciamos en la docencia, atinadamente mencionas la cuestión económica y lo que respecta a no encontrar la oportunidad para desempeñarnos dentro de nuestras profesiones, pero más me agradó cuando escribes que se despertó un anhelo por seguir en el ambiente educativo, lo cual es muy cierto, aqui seguimos compañero, y con mucho gusto! Me dejas tarea para investigar los autores, escritores o pedagogos que mencionas, para concer más de ellos y su filosofía. Gracias compañero. Saludos desde Mexicali.

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